UACJ rinde homenaje a Mozart con talento fronterizo
La Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) brindó el fin de semana del 7 y 8 de marzo, una muestra artística y de fomento a la cultura musical desde el teatro Gracia Pasquel, del Centro Cultural Universitario, con la presentación del concierto “Mozart tradición perpetua”, bajo la dirección del maestro Lizandro García.
La bienvenida a este concierto la brindó el doctor Daniel Alberto Constandse Cortez, rector de la máxima casa de estudios, con un fraternal agradecimiento a quienes trabajan y hacen posible esta expresión cultural.
El proyecto orquestal de la Universidad rindió homenaje a Mozart, modelo por generaciones e influencia icónica en la tradición sinfónica europea. El programa incluyó la obertura de la ópera Las bodas de Fígaro, el Concierto para oboe y orquesta en do mayor (con la participación especial del maestro Rafael Monge, quien sumó a la experiencia de la orquesta un momento memorable), y la Sinfonía n.º 41 en do mayor.
Además de querer continuar en el gusto de los fronterizos y acrecentar el público fiel interesado en la música de “alta gama”, la UACJ promueve espacios inclusivos y de enseñanza. Por ello, este evento ofreció datos breves para desmitificar ideas sobre la música clásica, así como sobre la vida y obra de Wolfgang Amadeus Mozart.

“La música es dar clases, enseñar, transformar vidas, es motor”
La violinista Angélica Dévora Morales ha dedicado, al menos, la mitad de su vida a la música; desde que tiene memoria, siempre fue su sueño tocar un instrumento. Sin embargo, cuando era niña no existían las mismas oportunidades y espacios para desarrollar ese aprendizaje como ahora, incluso, no había en la frontera un programa de estudio a nivel profesional de la música.
Durante la preparatoria, su hermana le informó sobre los talleres que brindaba la UACJ en Artes y Oficios, para el aprendizaje de guitarra, y así fue como comenzó su trayecto musical. Con profundo amor por el instrumento se preparó y, al abrirse posteriormente la Licenciatura en Música, no dudó en postularse.
“Yo nunca tuve la oportunidad de ninguna clase de música en las escuelas en las que estuve. Fue hasta la preparatoria, y porque estuve buscando; pero la edad no es un impedimento, nada más hay que ser perseverante”, expresa Angélica.
Una guitarra fue su mejor compañía. Su incursión en la Licenciatura la hizo como guitarrista clásica, pero luego un momento fue decisivo para acrecentar su talento. “Cuando entré a la carrera supe que la maestra Guadalupe Esparza tenía un taller gratuito de violín; me prestaron uno, y fue una conexión al instante. Para mi graduación hice mi recital de guitarra y de violín”.
Durante su formación, Angélica participó en la Orquesta Sinfónica Juvenil de la UACJ, y fue parte de la segunda generación de egresados del programa de Música. Al terminar su formación académica, se enfocó en dos áreas: el trabajo instrumental y la educación.
“Desde que era niña, yo recuerdo que decía: yo quiero ser una buena maestra, inspirar a mis alumnos”. Dévora imparte clases desde hace casi dos décadas en colegios particulares y talleres comunitarios, y por alrededor de 15 años en el proyecto orquestal Esperanza Azteca, donde se dedica a impulsar a nuevos talentos.
“He tenido alumnos muy chiquitos, de seis años; los he visto crecer hasta que ya se van a la universidad y estudian música. El proyecto se enfoca en grupos vulnerables. Se buscan niños con necesidades, dentro de zonas de riesgo en la ciudad. Hay camiones que pone la UACJ, de hecho, que van a Riberas, a Las Torres o al Valle de Juárez por ellos”.
Devora Morales fue parte de la primera temporada de la Orquesta Sinfónica profesional de esta Universidad; al retomarse el proyecto en la frontera, buscó regresar a los escenarios en la sección de violines.
“Después de 15 años, mis ahora exalumnos me saludan con mucho amor y cariño. En el concierto pasado de la Orquesta Sinfónica de la UACJ me quedé viendo, y a diferencia de la primera vez, que estaban mis maestros, ahora veo a algunos de mis estudiantes, y es muy emocionante”.
Angélica comparte que la Licenciatura en Música es un semillero y que da frutos. Cree que la carrera permitió formar a nuevos músicos, hombres y mujeres, y que la fuerza orquestal es cada día mayor.
“Sí se puede vivir bien de la música. Yo siempre digo: sé lo mejor, la mejor versión de ti que puedas ser y te va a ir bien en lo que sea. Tienes que ser versátil: no tengo trabajo… ¡pues me busco trabajo!, doy clases o me publicito en redes, que me conozcan, me presento aquí y allá, toco puertas, doy clases en escuelas, hago lo que sea necesario para salir adelante”.
La vida de un músico
Además de ser una valiosa instrumentista y una maestra comprometida, Angélica decidió formar una familia, por lo que sus horas, concentración y amor tuvieron otro enfoque. Sin embargo, asegura que es posible realizarse en distintas fases de la vida.
“No es fácil, porque sí tienes que darte tu tiempo de repente para respirar. Yo muchas veces me tengo que organizar mucho en las noches, ya cuando se duermen mis hijos, para practicar, o levantarme más temprano que ellos para practicar, porque la música te exige”.
Desde su profesión entiende que los conciertos y el instrumento representan un compromiso, y por eso la constancia es importante; pero desde la docencia, identifica habilidades que, gracias a la maternidad, ha desarrollado, además de la paciencia y escucha para entender mejor a sus alumnos.
“Al final, la música es mi trabajo, mi amor, mi vida; es dar clases, enseñar, transformar vidas, es la parte esencial, es el motor, es lo que me tranquiliza, me relaja y me ayuda a seguir adelante en momentos difíciles”.
Antes del concierto “Mozart tradición perpetua”, la violinista compartía que al llegar a cada puesta en escena se mezclan la emoción, la alegría, la intensidad y la atención. Definió el concierto como uno de los más interesantes, pues “es bonito y muy interesante; Mozart es una música muy digerible, y lo que me gusta es que en estas nuevas temporadas la orquesta se acerca mucho al público. Se quiere que la gente sepa lo que es el compositor, lo que se transmite a través de la música en los programas, a través de los conciertos”.
Como reflexión final para quienes no tocan un instrumento o no se dedican de lleno al arte musical, Angélica Dévora explicó lo que considera que la música puede hacer en una persona: “la música te puede sanar el alma, te puede relajar, te puede tranquilizar, te puede transmitir muchas emociones”.
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