Descubren nuevas especies de insectos en el estado

El levantamiento de un inventario de insectos en el estado de Chihuahua, para la elaboración de un dna Barcode, ha revelado que existen especies que no estaban registradas y otras que se consideraban propias de entidades del sur del país. Entre estas nuevas especies que se han encontrado está la mosca negra (simúlidos, su nombre técnico), propia del norte de Chiapas y sur de Oaxaca, y que es capaz de transmitir enfermedades a los seres humanos y animales.

El doctor Javier Alfonso Garza Hernández, adscrito al Departamento de Ciencias Químico Biológicas del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB), dijo que la mosca negra es capaz de transmitir un patógeno que provoca oncocercosis, una enfermedad conocida como “ceguera de los ríos”.

Aunque la “ceguera de los ojos” se encuentra controlada, hasta hace unos años los focos de transmisión se encontraban en Chiapas y Oaxaca.

Dijo que, en Chihuahua, esta mosca negra no está vinculada a la oncocercosis humana, pero pudieran presentarse casos en animales, por ejemplo, en venados y otras especies silvestres.

Registrarán nuevas

especies de insectos

El doctor Garza Hernández, biólogo por la Universidad Autónoma de Nuevo León y con maestría y doctorado por el Instituto Politécnico Nacional, dirige aquí los trabajos para la elaboración del DNA Barcode.

Dijo que desde 2018, año en que se incorporó a la uacj, se han realizado colectas de diversos grupos de insectos de importancia médica y veterinaria, porque han sido incriminados como vectores (capaces de transmitir enfermedades) para conocer su huella genética, es decir, comprender su especie y marcador molecular, que es específico para dichas especies.

Estas colectas que se han realizado en el estado han sido en las regiones de Juárez, San Buenaventura, Batopilas y las cascadas de Basaseachi donde se han encontrado grupos muy interesantes de estos vectores, como mosquitos, jejenes, moscas negras, garrapatas y pulgas, entre otros, indicó.

En estas colectas se han descubierto nuevas especies, como es el caso de mosquitos —entre trece y catorce—, que son nuevos registros en el estado. De culicoides se han colectado dos especies que también son nuevos registros.

En el caso de los simúlidos, se han colectado quince y, de esos, alrededor de diez son nuevos registros, “entonces se tiene una amplia gama de nuevos registros que están próximos a publicarse”, dijo el doctor Garza Hernández.

DNA Barcode

El profesor investigador explicó que el DNA Barcode es similar como al de cualquier producto que se vea que tiene un código de barras cuando se escanea dicho código y se obtiene su información. “Con el DNA Barcode es igual, aquí se realizan las pruebas genómicas, se amplifica un marcador molecular mitocondrial y se manda secuenciar, y esa secuencia es propia a esa especie”.

Explicó que, de esa manera, se sabe a nivel taxonómico, por medio de su morfología, la identificación de la especie y también a nivel molecular. “Nos hemos encontrado muchas sorpresas a nivel molecular donde hay complejos de especies e, incluso, hay especies hermanas que morfológicamente parecen diferentes y genéticamente son iguales, o al revés, molecularmente son diferentes y morfológicamente son iguales”.

El doctor Garza Hernández dijo que esta investigación tiene un impacto muy positivo en la salud pública, porque se pueden monitorear las especies que se encuentran en Chihuahua, cuáles son invasoras en el estado y hacer un catálogo general de todas las especies vectoras, por ejemplo, de mosquitos, pulgas, garrapatas y, posteriormente, tener un catálogo específico de ellas junto con un diagnóstico molecular para saber cuáles son los patógenos que estas transmiten.

Agregó que una parte de esta investigación, se hace con la colecta en campo, poner trampas para colectar a los bichos, y otra son los estudios moleculares que se hacen en el ICB.

Indicó que, para la integración del DNA Barcode, se trabaja en vinculación con varias instituciones, como la Universidad Autónoma de Chihuahua y el Instituto Politécnico Nacional, a través de un Centro de Biotecnología Genómica que se encuentra en Reynosa, y a nivel internacional se trabaja con la Universidad Estatal de Iowa, además de una institución de Inglaterra, tanto para el Barcode como para el diagnóstico de enfermedades.

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