53 años que suenan a música

Entre la solemnidad, la nostalgia y la fuerza de la música, la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) cautivó al público durante las dos funciones del concierto “Un nuevo mundo”, que se sumaron a los festejos por el 53 aniversario de esta casa de estudios.

El impacto de la UACJ en la sociedad juarense también se hizo sentir a través de la cultura. Cada vez que esta Institución ofrece un concierto, el público responde a la invitación y llena cada rincón del teatro Gracia Pasquel, para compartir una experiencia en la que la música se convierte en punto de encuentro.

Antes de iniciar el recorrido musical, la Orquesta Sinfónica, bajo la dirección del maestro Lizandro García, interpretó el Himno Universitario de la UACJ. Al escucharse las primeras notas, el público se puso de pie y se unió a su interpretación, entonando a todo pulmón uno de los símbolos que dan identidad y sentido de pertenencia a esta comunidad universitaria.

La velada continuó con el Danzón n.º 4, de Arturo Márquez. Antes de su interpretación, se compartió con el público parte de la historia de este género musical, cuyas raíces reúnen distintas trayectorias y tradiciones, hasta encontrar en México una nueva forma de ser escuchado, bailado y comprendido.

El programa continuó con una de las grandes obras del repertorio sinfónico: la Sinfonía n.º 9 en mi menor, op. 95, conocida como Del nuevo mundo y compuesta por el músico europeo Antonín Dvořák en 1893.

Dividida en cuatro movimientos, la obra condujo al público por distintos paisajes sonoros, desde la solemnidad de sus primeras notas, hasta la intensidad de su desenlace.

El primer movimiento, “Adagio”, ofreció una introducción lenta y solemne que fue creciendo en energía, preparando el camino para el desarrollo musical de la sinfonía.

El segundo, “Largo”, es quizá el más reconocido de la obra. En él, el corno inglés adquiere un papel protagónico, con una melodía de carácter nostálgico que invita a la introspección y envuelve al público en una atmósfera íntima y emotiva.

“Scherzo: Molto vivace”, es el tercer movimiento de la obra, mismo que imprimió un ritmo más ágil y dinámico a la interpretación. Se considera que Dvořák encontró inspiración para esta parte de la obra en los bailes y movimientos de las danzas nativas americanas que conoció durante su estancia en Estados Unidos.

Finalmente, “Allegro con fuoco”, el cuarto movimiento, marcó el cierre de la sinfonía con un desenlace enérgico, dramático y triunfal, en el que los temas musicales anteriores convergieron dando forma a una conclusión de gran intensidad.

La música también es motivo de celebración

Con estas dos funciones, la Orquesta Sinfónica de la UACJ se sumó a los festejos por los 53 años de una institución que ha hecho de la educación, la cultura y las artes parte de su compromiso con Ciudad Juárez. A través de cada concierto, la Universidad abre sus puertas para que la música trascienda el escenario, reúna a distintas generaciones y recuerde que su historia también se escribe en las emociones que comparte con su comunidad.

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