Donde la ciencia también aprende a cuidar

Ciencia, formación profesional y servicio social se articularon en el ICB para responder a las necesidades de una sociedad que también cambia  

El Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB) de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) avanzó, durante el segundo año de gestión de la maestra Tania Dolores Hernández García, en una ruta que vinculó la calidad académica con el bienestar universitario, la atención a la comunidad y el fortalecimiento de su infraestructura. 

En el marco del 53 aniversario de la UACJ, la directora del ICB presentó los principales resultados de un periodo en el que distintos programas educativos actualizaron sus planes de estudio, enfrentaron procesos de evaluación y acreditación, ampliaron sus escenarios de formación y fortalecieron su relación con las necesidades sociales de la región. 

Más que una suma de resultados, el balance mostró una idea que atravesó las distintas acciones del instituto: la formación de profesionales de la salud debía mantenerse vinculada con la realidad que enfrentarían fuera de las aulas. 

Una formación que continúa vigente 

Durante el periodo que se informó, las licenciaturas en Nutrición, Entrenamiento Deportivo y Químico Farmacéutico Biólogo concluyeron procesos de rediseño curricular y actualización de sus planes de estudio. 

Estos ejercicios involucraron a docentes, especialistas y estudiantes, cuyas aportaciones permitieron revisar los contenidos y priorizar las actividades que conforman cada programa. 

Para la maestra Hernández García, actualizar los planes de estudio no significó únicamente modificar asignaturas, sino revisar la pertinencia de la formación frente a las necesidades reales de la sociedad. 

A este trabajo se sumaron los procesos de evaluación externa: la Licenciatura en Entrenamiento Deportivo recibió una visita de evaluación, obteniendo un resultado satisfactorio; mientras que la Licenciatura en Médico Veterinario Zootecnista obtuvo, además de su evaluación nacional, un resultado favorable en una evaluación internacional. 

Por su parte, la Licenciatura en Químico Farmacéutico Biólogo recibió también una visita de seguimiento por parte del organismo acreditador, proceso que permitió dar continuidad a la solidificación del programa adscrito al Departamento de Ciencias Químico Biológicas. 

En el Departamento de Estomatología siete especialidades participaron en ejercicios de rediseño curricular, con el propósito de generar mejores escenarios para la enseñanza y el aprendizaje. Estos procesos académicos estuvieron acompañados de congresos, simposios, semanas conmemorativas y encuentros especializados que ampliaron los espacios de formación de los estudiantes. 

Aprender también significó acompañar 

Dentro de esta agenda académica destacó el Foro UACJ Contra el Cáncer: Aprender para Prevenir y Acompañar, realizado el 4 de febrero, en el que se abordó esta enfermedad desde una perspectiva multidisciplinaria. 

Durante el Foro se puso atención no solo en la enfermedad, sino también en las personas que la enfrentan y en quienes las acompañan durante el proceso por el que están pasando. 

Especialistas de las áreas médica y psicológica analizaron temas relacionados con la detección temprana del cáncer infantil, la importancia del ejercicio y la alimentación, así como el acompañamiento a pacientes, familiares y cuidadores. 

La perspectiva humanitaria también estuvo presente en las actividades conmemorativas de los departamentos, como las realizadas con motivo del Día del Odontólogo, el Día de la Nutrición y el Día Mundial de la Salud. 

Para el ICB estos espacios representaron una extensión de la formación profesional, escenarios donde los estudiantes no solo fortalecieron conocimientos, sino también valores como la solidaridad, la empatía y el sentido de servicio. 

El bienestar también fue parte de la formación 

La atención al estudiante constituyó otro de los componentes de la gestión. En coordinación con la Dirección General de Bienestar Universitario, el ICB desarrolló talleres y espacios de expresión, además de fortalecer las actividades de bienvenida e inducción para los nuevos estudiantes. 

Las bienvenidas por programa educativo buscaron que los jóvenes conocieran desde el inicio no solo la estructura académica, sino también los servicios y mecanismos de acompañamiento disponibles durante su trayectoria universitaria. 

El instituto también impulsó actividades de acompañamiento psicológico, inclusión y bienestar, entre ellas cursos de lengua de señas mexicana dirigidos al personal administrativo, docentes y estudiantes. 

La apuesta partió de una premisa sencilla: el rendimiento académico no puede separarse del bienestar de quienes estudian. A la par, con torneos intramuros y con actividades deportivas se promovieron espacios de convivencia de la comunidad universitaria. 

Nuevas opciones para una sociedad que cambia 

El segundo año de gestión también dejó proyectos de nueva oferta educativa; uno de ellos es la Maestría en Ciencias de la Salud, cuyo desarrollo se encuentra avanzado, y que permitirá ampliar las opciones de posgrado para egresados de distintos programas de licenciatura. 

También, se trabajó en el rediseño y fortalecimiento del programa de Gerontología, considerado como una alternativa con amplio impacto social, ante el crecimiento de la población adulta mayor. 

La intención de avanzar hacia una Maestría en Gerontología amplió esa perspectiva, al contemplar la participación de licenciados en disciplinas como Enfermería y Nutrición. La apuesta responde a una realidad demográfica que demanda profesionales capaces de atender el envejecimiento desde distintas áreas del conocimiento. 

Del aula a la comunidad 

Uno de los rasgos distintivos del ICB es su relación directa con la sociedad. Las brigadas de atención médica comunitaria permitieron que estudiantes de distintos programas salieran de las aulas, clínicas y laboratorios para enfrentarse a problemáticas reales. 

Durante el periodo informado, estudiantes de Estomatología participaron en brigadas dirigidas a personas en situación de movilidad humana localizadas en el centro histórico de Ciudad Juárez. También, se desarrollaron actividades de apoyo a personas con discapacidad, mediante la Clínica de Atención Multidisciplinaria a la Discapacidad. 

Estas acciones se realizaron de manera permanente y, en algunos casos, involucraron a estudiantes de otros programas e institutos, como Trabajo Social y Derecho. La característica multidisciplinaria de las brigadas convirtió la prestación de servicios en un espacio adicional de aprendizaje. 

La directora del ICB reconoció especialmente el compromiso de los estudiantes que participaron durante fines de semana, acompañados por sus docentes. 

El modelo también se extendió a las clínicas y servicios permanentes del campus, entre ellos las clínicas de atención odontológica, el Hospital Veterinario Universitario Perros y Gatos, el Laboratorio Universitario de Análisis Clínicos y los laboratorios de Biología y Biología Molecular. 

De esta manera, la comunidad se convirtió, simultáneamente, en beneficiaria y en un escenario de formación profesional. 

Infraestructura para una comunidad de miles 

El crecimiento de las actividades académicas y de atención también planteó desafíos de infraestructura. Uno de los avances concretados durante el periodo fue la ampliación del estacionamiento multinivel, que permitió incorporar 150 nuevos cajones destinados a estudiantes. 

Para la dirección, la infraestructura representó un reto permanente debido a la cantidad de personas que diariamente transitan por el instituto, así como a las limitaciones físicas que existen para ampliar su superficie. 

Como parte de proyectos próximos se contempló la construcción de un espacio destinado al bienestar universitario, que incluya cafetería y áreas de estancia para los estudiantes. 

La ubicación proyectada, cercana a la Plaza de la Convivencia, responde a la necesidad de generar espacios donde los estudiantes puedan alimentarse, descansar y permanecer durante sus largas jornadas académicas. 

Otro de los proyectos relevantes es la construcción de un nuevo Hospital Veterinario. El actual hospital, con cuatro décadas de servicio, se ha convertido en un referente de atención y bienestar animal; sin embargo, el incremento de la demanda ha comenzado a rebasar su capacidad. 

Un instituto que amplió su presencia 

El trabajo del Instituto de Ciencias Biomédicas también se extendió a los campus Ciudad Universitaria, Cuauhtémoc y Nuevo Casas Grandes. 

Los programas de Enfermería mantuvieron una alta demanda en distintos campus, y avanzaron en procesos de actualización y rediseño curricular. En Ciudad Universitaria se fortaleció la preparación de los estudiantes mediante cursos sobre manejo de heridas, lavado de manos, suturas y vendajes. 

Asimismo, avanzó el proyecto para llevar la Licenciatura en Entrenamiento Deportivo a los campus Nuevo Casas Grandes y Cuauhtémoc. Para ello, se realizaron estudios de pertinencia y factibilidad favorables, además de ejercicios de consulta entre estudiantes de educación media superior. 

En Nuevo Casas Grandes la construcción del gimnasio avanzó, como parte de la infraestructura que respaldará esta nueva oferta académica. Además, se planteó el fortalecimiento de alianzas con instituciones gubernamentales y privadas, para facilitar el acceso de los estudiantes a espacios deportivos como albercas y gimnasios. 

Cuidar también es parte del mensaje 

El reconocimiento del ICB como Espacio 100 por ciento libre de humo de tabaco y emisiones representó otro de los procesos impulsados durante el periodo. El instituto recibió el 4 de septiembre la visita del organismo certificador, y avanzó en una estrategia que comenzó con acciones de sensibilización dirigidas a estudiantes, docentes y personal administrativo. 

La medida adquirió una dimensión particular en un espacio dedicado a las ciencias de la salud y que, además de recibir a su comunidad universitaria, atiende diariamente a pacientes y usuarios externos. La instalación de señalética, las reuniones informativas y las acciones de difusión formaron parte de este proceso. 

La dirección puso especial énfasis en la participación del personal de intendencia y apoyo, cuya labor cotidiana resultó fundamental para mantener las condiciones de los espacios. 

El trabajo en equipo como punto de partida 

Al hacer una valoración personal de estos dos años, Hernández García sitúa el trabajo colaborativo como una de las principales enseñanzas de su gestión. Su reflexión parte de una idea: ningún programa educativo puede entenderse de manera aislada. 

Cada área tiene sus propias características, pero todas contribuyen al propósito común de formar profesionistas capaces de atender las necesidades relacionadas con la salud física y emocional de las personas. 

“Es en la complementariedad donde nos fortalecemos”, expresó la directora al referirse a la relación entre los distintos programas y áreas que conformaban el instituto. La experiencia al frente del ICB también refuerza su convicción de que el trabajo en equipo permite alcanzar resultados de mayor impacto, y hacer más enriquecedor el camino. 

Con esta visión, el segundo año de gestión dejó un instituto que no solo avanzó en acreditaciones, rediseños curriculares, nuevos programas e infraestructura, sino que buscó mantener una relación directa con su comunidad. 

La ciencia, la formación profesional y el servicio social se conjuntaron como partes de una misma tarea: preparar a quienes atenderían la salud de la población, sin perder de vista que detrás de cada paciente, estudiante o familia, existe una historia que debe ser escuchada. 

Para la maestra Tania Hernández García ese compromiso también representó una responsabilidad personal, al formar parte de la administración universitaria y dirigir una comunidad que, sumando los distintos campus, reúne miles de historias de vida. 

Más que cerrar un periodo, el informe planteó los desafíos que continuarán: ampliar la oferta de posgrado, fortalecer los programas educativos, mejorar la infraestructura, atender las nuevas necesidades sociales y mantener el vínculo con la comunidad. 

El rumbo del ICB, de acuerdo con su directora, quedó definido por una combinación de conocimiento, colaboración y sentido humano. 

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