Del laboratorio al rancho

El doctor Moisés Barceló Fimbres compartió parte de su experiencia acumulada a largo de 25 años en laboratorios y campos de todo el mundo  

El 24 de agosto, durante su conferencia magistral en la XVIII Semana Internacional de Veterinaria, en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), el doctor Moisés Barceló Fimbres compartió parte de su experiencia acumulada a largo de 25 años en laboratorios y campos de todo el mundo.  

El doctor Barceló, quien tiene un posgrado en Medicina Veterinaria por la Universidad Estatal de Colorado, explicó de forma clara cómo la tecnología está cambiando la manera de criar y mejorar el ganado bovino. 

Dentro o fuera de la vaca: dos caminos para un mismo objetivo 

Para explicar los avances tecnológicos, el especialista diferenció entre los dos métodos principales que existen para obtener embriones de vacas de alta calidad. 

El método tradicional (dentro del animal) se conoce técnicamente como transferencia in vivo. Consiste en aplicar un tratamiento a la vaca para que libere varios óvulos, fecundarla de manera natural o por inseminación dentro de su cuerpo, y días después “lavar” el útero para extraer los embriones listos y colocarlos en una nueva madre (vaca receptora). 

Por su parte, en el método in vitro (fuera del animal), el médico extrae directamente los óvulos de la vaca mediante una sonda con ultrasonido. La fecundación y los primeros siete días de desarrollo del embrión ocurren por completo en un laboratorio, dentro de incubadoras preparadas para simular el vientre materno. 

Ventajas y desventajas: ¿cuál conviene más? 

Aunque los laboratorios suelen vender la fertilización in vitro como la solución idónea para todo, Barceló Fimbres enfatizó que ambas técnicas tienen pros y contras que los productores y veterinarios deben sopesar. 

Las grandes ventajas de la fertilización in vitro permiten sacarles provecho a vacas gestantes, vacas muy jóvenes que aún no han tenido su primer parto, o incluso a vacas viejas o enfermas, que ya no pueden sostener un embarazo de forma natural. Además, rinde mucho más la semilla del toro: con una sola dosis de semen se pueden fertilizar los óvulos de hasta quince vacas diferentes. 

Sin embargo, el catedrático compartió que los puntos en contra acerca de los embriones hechos en laboratorio son un poco más delicados, pues tienen menores tasas de embarazo cuando se congelan y se descongelan, en comparación con los embriones tradicionales. 

También, añadió, existe un riesgo ligeramente mayor de pérdidas tempranas del embarazo, o de que las crías nazcan con un tamaño superior al promedio, lo que puede complicar el parto. 

Uso de hormonas: un debate económico y práctico 

Uno de los momentos centrales de la conferencia, fue cuando el expositor abordó el tema de la decisión de preparar, o no, a la vaca con hormonas antes de sacarle los óvulos.  

Con hormonas se logra extraer una mayor cantidad de óvulos y de mejor calidad; es el camino ideal cuando se trabaja con ganado de leche, vacas de razas europeas, o cuando el técnico a cargo va empezando y tiene poca experiencia. 

Sin hormonas, se obtienen menos óvulos por sesión, pero el proceso es mucho más barato, causa menos estrés a la vaca y se puede repetir con mayor frecuencia (pocos días). Funciona excelente en razas para carne que están adaptadas al calor, y permite abaratar sustancialmente los costos de producción. 

El balance entre la ciencia y el campo 

El doctor Barceló Fimbres concluyó que la fertilización in vitro no es una varita mágica, que resolverá todos los problemas de un rancho de la noche a la mañana. La tecnología requiere instalaciones adecuadas, profesionales capacitados y, sobre todo, una selección muy cuidadosa de la salud y la nutrición de las vacas donantes. Solo combinando el trabajo de campo con el rigor del laboratorio, se logran resultados rentables y duraderos para la ganadería. 

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