Académicos y activistas reflexionaron sobre el papel de los hombres en la construcción de una sociedad más igualitaria
En el marco del 8 de Marzo, la pregunta ya no es solo: ¿qué deben hacer las mujeres para alcanzar la igualdad?, sino: ¿qué están dispuestos a transformar los hombres, en sí mismos, para que esto sea posible? Bajo esa premisa, la mañana del lunes 9 de marzo se llevó a cabo la mesa-panel titulada “Repensarnos para transformar: el papel de los hombres en la igualdad” en la Sala 8M del Instituto de Ciencias Sociales y Administración (ICSA), de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ).
El evento, que formó parte de las actividades de la XV Semana Conmemorativa por la Lucha Internacional por los Derechos de las Mujeres, reunió a un grupo de cuatro ponentes para analizar el lugar que ocupa el género masculino en relación con estos cambios sociales.
La mesa fue moderada por el doctor Luis Manuel Lara Rodríguez, coordinador de la Licenciatura en Sociología, y estuvo integrada por el doctor Sergio Pacheco González, profesor de tiempo completo adscrito al departamento de Ciencias Sociales; el maestro Juan Alejandro Anguiano, responsable del área de Igualdad y Prevención de la Violencia, de la Subdirección de Salud Mental, dentro de la Dirección General de Bienestar Universitario (DGBU); el maestro Jesús Martín Regís Celaya, coordinador del Centro Municipal para la Atención y Trabajo con Hombres y Masculinidades (Cemath) en Ciudad Juárez; y por el licenciado Elías Anaya, Director de Casa Equidad.
Lejos de ser un espacio de autocomplacencia o de manuales de buen aliado, el panel se convirtió en un ejercicio de escucha activa y autocrítica entre los participantes y asistentes a la sala. ¿Qué significa hoy que los hombres se replanteen su manera de pensar, para transformar realmente las relaciones de género?
El doctor Pacheco González abrió el diálogo con una reflexión sobre los antecedentes del problema: “ayer [8 de marzo] tuvimos un evento mundial en términos de la conmemoración del Día Internacional de la Mujeres, y si bien hay una visión separatista (o sea que no lo es; se puede participar o no), creo que lo relevante es qué estamos viendo, qué nos está diciendo, con respecto a lo que significa nuestro quehacer y nuestro actuar como varones”.
“En ese sentido, creo que una primera respuesta -y que significa para los hombres-, es pensar en reflexionar, en escuchar, en observar. Y a veces no solamente susurros o planteamientos directos: son gritos que están ahí presentes, están hablando de cómo nos estamos relacionando algunos varones con las mujeres, y en general con las relaciones de género; cómo se dan este contexto”, sentenció el catedrático, generando un tenso pero necesario silencio en la Sala 8M.
En su intervención, el doctor Pacheco subrayó que los hombres conforman entre el 49 y el 50 % de la humanidad, y que se siguen formando bajo las mismas visiones que se sitúan en la violencia, no en el diálogo, y no en el trascender.
¿Qué lugar ocupan los hombres en esta situación?
Por su parte, el maestro Anguiano señaló en su declaración que: “hay espacios donde algunos hombres venimos o empezamos a tener un posicionamiento en contra de la violencia y discriminación hacia las mujeres, pero creo que no resulta suficiente que tengamos un posicionamiento en contra de esto, sino que habremos de repensarnos profundamente como hombres”.
Compartió además que, durante décadas, los feminismos han hecho visible algo fundamental: “la desigualdad del género no es solo una cuestión de actitudes individuales, sino es una estructura de poder que organiza la manera en la que nos relacionamos”.
Por su parte, a lo largo de su participación, el maestro Juan Alejandro Anguiano abordó cuatro palabras que representan movimientos fundamentales desde la perspectiva científica, que ha desarrollado con otros hombres: “el privilegio, la crítica, la incomodidad y la transformación”.
A su vez, el maestro Regis Celaya centró su postura en la necesidad de llevar este debate a los espacios cotidianos. Cuestionó cómo los hombres suelen relegar las tareas de cuidados y la carga emocional a las mujeres, esperando solo ser incluidos, sin ceder poder real.
“Cuando enfrentamos o tenemos una expresión de crisis, es cuando realmente podemos pensar un poco esta parte de qué es lo que yo [como hombre] puedo creer o pensar de lo que estoy actuando. Porque antes de eso, para mí es todo lo correcto, todo está bien; la relación que yo sostengo con las mujeres es correcta”, afirmó.
Mientras, el licenciado Elías Anaya, con una perspectiva más enfocada en las situaciones urbanas, puso sobre la mesa las resistencias que se generan en los hombres durante sus diferentes etapas de vida.
“Es momento de cuestionar este poder, este privilegio que tenemos, que realmente está ahí, lo hemos tenido desde siempre; analizando cada una de las etapas de nuestra vida, desde la infancia, adolescencia y etapa adulta. El privilegio que hemos tenido sobre las mujeres, incluso, en los que tengan hermanas, vean la diferencia que hubo en la crianza, la educación, en los permisos. El hombre siempre está fuera del hogar, siempre es buscado desde estos roles de estereotipos de género independientes, en el que se tenga el control sobre las mujeres”.
La Sala 8M del ICSA, nombrada así en un ejercicio simbólico de memoria y lucha, fue el escenario perfecto para recordar que repensar lo masculino no es una concesión, sino una obligación ética y política en una ciudad marcada por la violencia de género.
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