Integridad, actualización y gratitud

Emiliano Gómez Montañez, el estudiante de Medicina que conquistó la excelencia nacional 

La mañana del 10 de noviembre de 2025 quedó grabada en la memoria de Emiliano Gómez Montañez, alumno del Programa de Médico Cirujano en el Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB) de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), cuando su nombre resonó en la Unidad de Congresos del Centro Cultural para los Trabajadores “Dr. Ignacio Morones Prieto”, del Centro Médico Nacional Siglo XXI. 

Entre aplausos, el juarense avanzó al podio para recibir el Premio de Excelencia Académica 2025, un reconocimiento nacional que otorga la Asociación Mexicana de Facultades y Escuelas de Medicina (AMFEM) a los estudiantes con trayectorias sobresalientes en el ámbito médico. 

“Fue un verdadero honor para mí (…) fue muy gratificante, desde el momento en que me llegó al correo la aceptación en general del premio, hasta el momento que me nombraron para poder pasar por el reconocimiento, y más que nada, todo lo que tuve que pasar, todas las noches de estudio, todos los sacrificios o, en general, a las reuniones que tuve que faltar con mi pareja, Yareli Lizbeth Rojas Salazar, y familia”, menciona Emiliano, finalista del Tercer Premio Internacional al Mérito Médico Estudiantil. Él, además, tuvo la oportunidad de ir becado a la Universidad de Harvard para recibir el reconocimiento de entre más de tres mil estudiantes de México y otros países. 

Una historia construida con constancia 

La carrera de Medicina escasamente concede descansos, y Emiliano lo sabe bien; su trayecto universitario ha estado marcado por desvelos, prácticas agotadoras y largas horas de estudio, pero también por la pasión que lo llevó a elegir esta profesión. 

“Todo se exacerbó con la pandemia —COVID-19—. Yo estaba en cuarto semestre y fue cuando pude empezar a hacer más actividades extracurriculares. El aprovechar que todo se fue a virtual me dio la oportunidad de poder hacer más conectes, por así decirlo, el hacer más trabajos en asociaciones que, de manera presencial, pues nunca hubiera podido; por ejemplo, asociaciones internacionales, como en Colombia y Ecuador”, relata el siete veces galardonado por la UACJ como alumno integral, de manera consecutiva. 

Emiliano explica que todos los conocimientos adquiridos lo han encaminado a “ser integral; o sea, ser un médico que no se base nada más en lo biológico, sino el tener un enfoque biopsicosocial, pero también espiritual. Un médico completo que no solo se enfoque en medicar, sino en preguntar el cómo se siente, cómo está, que muchos médicos no preguntan, no lo hacen”. 

Asimismo, subraya que dentro del aspecto integral “está el ser empático”, pero también está el que “lo descubran como un médico actualizado”. 

Uno de sus profesores destaca su disciplina y dedicación. El doctor Pablo Barak Angulo Hernández, profesor investigador adscrito al Departamento de Ciencias de la Salud y administrador del servicio social en el Programa de Médico Cirujano, recuerda su compromiso: 

“Él es un alumno de alta distinción, debido a que desde que inició aquí en el programa empezó a buscar cursos de actualización, y empezó a buscar cómo publicar artículos científicos en revistas de alta ciencia. Son publicaciones que tienen requisitos muy estrictos para quien publica ahí: tienen que revisar su información, tiene que ser una información verídica, que sea una información muy estructurada. Muchos docentes no hemos publicado en nuestra vida académica; Emiliano tiene 10 publicaciones científicas en revistas reconocidas, lo que es un logro enorme”, apunta. 

La última publicación fue en el International Journal of Molecular Sciences, como coautor, y estuvo financiada por el Instituto Nacional de Medicina. 

El doctor Angulo Hernández comparte que las intervenciones más destacadas en su vida académica-profesional han sido en el Internado Médico de Pregrado, en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, en la Ciudad de México, y su servicio social en el Instituto Nacional de Medicina Genómica. 

“El Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán es un hospital de investigación que tiene una fama latinoamericana. De los países de Sudamérica quieren venir a ese hospital a hacer especialidad, a rotar, y él hizo su internado completo ahí. Ahí entran 15 internos de todo el país; 10 de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y los otros cinco son de universidades privadas, pero nosotros siempre hemos tenido un alumno ahí”. 

“La trayectoria de Emiliano ha sido única y es un estudiante del que me siento completamente orgulloso. Y bueno, esperemos que nuestra Universidad, con ese tipo de distinciones, siga manteniendo el papel que tiene”, subraya. 

¿Qué calificativo le da a este mérito estudiantil único? “Definitivamente merecido y, sobre todo, vamos a decir, un reconocimiento tanto al estudiante, así como también a la labor que hemos hecho en guiarlos, en formarlos para que lleguen a ser estos profesionistas del mañana”. 

Aunque su expediente académico impresiona, Emiliano insiste en que la excelencia no se traduce en perfección. Ha vivido etapas difíciles, que creía dominadas, y ha enfrentado la frustración más de una vez. 

“Lo más difícil fue el fallecimiento de mi papá”, confiesa, “pero encontré apoyo en mi pareja, familia, amigos y en algunos profesores que me enseñaron a ser mejor, no solo como estudiante, sino como persona”. 

Por eso, cuando Emiliano no está estudiando, aprovecha para administrar bien su tiempo y “descansar lo suficiente para que las recompensas se vayan dando más, y sostengo: sí valió la pena todo lo que hice”, dice. 

Un reconocimiento que abre puertas 

Para Emiliano, amante de la medicina interna y la investigación clínica, recibir el premio AMFEM es más que un logro académico: es una responsabilidad. “Uno no estudia Medicina para ganar premios, pero si a uno realmente le gusta, uno no debe rendirse por sus sueños. Este tipo de reconocimientos te recuerdan que tienes un compromiso con la sociedad”, asegura. 

La mirada puesta en el futuro 

Con humildad, el joven médico en formación reconoce que queda mucho por aprender, pero confía en que este reconocimiento marcará su camino. 

“Gratitud, en general, es como defino este momento en una sola frase”, remata.   

La ceremonia concluyó, pero para Emiliano Gómez Montañez la verdadera historia apenas comienza, y lo hace con la convicción de que la medicina no solo cura cuerpos: también transforma vidas, empezando por la de quienes la eligen como vocación. 

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