Dos años para inspirar el futuro

Es el resultado de un trabajo en equipo. Uno solo no puede; uno no es todólogo. Yo confío mucho en el equipo, que es un equipo muy talentoso 

Talento, trabajo en equipo, compromiso con la sociedad, bienestar universitario, mejora continua, son algunas de las palabras que el doctor Daniel Alberto Constandse Cortez utiliza para explicar los primeros dos años de su gestión al frente de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ). 

Pero hay otra idea que atraviesa prácticamente todos los temas de la conversación: las personas.  

Aun cuando habla de inteligencia artificial, nuevos programas educativos, laboratorios, crecimiento de matrícula o infraestructura, el rector vuelve al mismo punto: la Universidad existe por y para sus estudiantes. “Al final del día, nuestros estudiantes están aquí para un proyecto de vida”, afirma el rector.  

Hoy, con una comunidad estudiantil de alrededor de 40 mil 700 alumnos, el crecimiento de la UACJ plantea nuevos desafíos. Se requieren más espacios, profesores, horarios, grupos y modalidades educativas, pero también ambientes que permitan a los universitarios sentirse bien durante su estancia en la Institución. 

Para Constandse Cortez, uno de los mayores aprendizajes de estos dos años ha sido descubrir la capacidad existente dentro de la propia Universidad: “Darnos cuenta del talento de cada una de las áreas y del trabajo en equipo”, resume. 

Y cuando se le pregunta cuál considera que es una de las decisiones más acertadas de su administración, no habla primero de edificios ni de indicadores: habla de bienestar. “Proporcionarles a los alumnos, profesores y área administrativa las herramientas y el ambiente para poder llevar a cabo su formación académica”. 

Durante esta administración se creó la Dirección General de Bienestar Universitario y se fortalecieron los Centros de Bienestar Universitario en los campus, donde además de atención psicológica se desarrollan actividades, cursos y campañas dirigidas a estudiantes, docentes y personal administrativo. 

Este concepto continuará creciendo durante el tercer año. “Que el estudiante esté bien. Por ejemplo, el área psicológica, la cultura de paz, la equidad de género, la inclusión; todas las áreas que hacen que el alumno sea un estudiante integral”, expresó el rector. A ellas se suman el deporte, la cultura y la responsabilidad social como elementos de la experiencia universitaria. 

El doctor Constandse destacó particularmente el trabajo realizado en el suroriente de Ciudad Juárez, donde la Universidad mantiene presencia comunitaria, así como los servicios que ofrecen las clínicas odontológicas, de nutrición, terapia física y medicina; la atención psicológica; el Hospital Veterinario; los programas de Artes y Oficios y las actividades culturales y deportivas abiertas a la población. 

“De alguna manera le regresamos a la sociedad todo lo que la sociedad hace por nosotros”, señala. 

Cuatro nuevos espacios para quedarse, convivir y aprender 

Una de las apuestas más visibles de esta visión será la construcción de espacios de convivencia en cada uno de los cuatro institutos. 

No serán únicamente cafeterías. Cada área tendrá capacidad aproximada para 450 personas y estará diseñada para que los estudiantes puedan consumir alimentos, descansar, convivir e incluso tomar una clase. 

La intención, explicó el rector, es concluir los proyectos correspondientes a los cuatro institutos en los próximos meses, y posteriormente extender el modelo a Ciudad Universitaria y a los campus Nuevo Casas Grandes y Cuauhtémoc. 

Este crecimiento se debe a que, mientras algunas de las actuales cafeterías tienen capacidad para 50 personas, aproximadamente, el Instituto de Ciencias Sociales y Administración (ICSA) supera los 16 mil estudiantes, y el Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB) los 10 mil. “Es parte de la innovación, de ir avanzando”, afirma el doctor Constandse. 

Crecer sin sacrificar la calidad 

El crecimiento de la matrícula representa uno de los compromisos de la Institución con la sociedad –sostiene Constandse–, pero también implica la responsabilidad de abrir más espacios, sin sacrificar la calidad académica. 

Para ello, explica, existe una estructura integrada por coordinaciones de programa, departamentos, institutos y áreas centrales, además de la Dirección de Innovación Educativa, que da seguimiento a las observaciones de organismos acreditadores y a los procesos periódicos de reacreditación. 

El rector considera entre los principales logros de estos dos años, precisamente, la actualización de los programas educativos: 

“La mejora continua en los programas académicos, ajustándose a la situación actual, como tecnología e inteligencia artificial, nos obliga a mantener actualizadas todas las cartas descriptivas de los programas educativos, tanto de licenciatura como de posgrado”. 

En los últimos dos años, la Universidad amplió su oferta en áreas vinculadas con inteligencia artificial, ciberseguridad, análisis de datos y sistemas electrónicos inteligentes, entre otras. El reto es permanente. 

La inteligencia artificial ya está aquí 

La transformación tecnológica atraviesa prácticamente todas las disciplinas universitarias, y el doctor Constandse parte de la realidad de que profesores y estudiantes ya utilizan inteligencia artificial. Por ello, considera que la respuesta institucional no puede ser prohibirla, sino enseñar a utilizarla con responsabilidad. 

En ese sentido, el H. Consejo Universitario autorizó recientemente una postura institucional sobre el uso y manejo de la inteligencia artificial, así como una guía práctica dirigida a la comunidad universitaria. 

Ante la pregunta de si la incorporación de estas tecnologías podría hacer que la Universidad perdiera su carácter humanista, su respuesta fue inmediata: “No, y menos conmigo”. 

Para el rector, la fórmula estará en el equilibrio: incorporar las herramientas que están transformando al mundo laboral, sin desplazar las capacidades humanas que forman parte esencial de la educación universitaria. “Ninguna máquina sustituye a un ser humano; es un principio que hay que tener claro”. 

El reto de hablar el lenguaje de los jóvenes 

Paradójicamente, uno de los desafíos más importantes de la Universidad no está solamente en las aulas o en los laboratorios, sino en comprender a una generación que ha crecido detrás de las pantallas. 

“Hablar el mismo lenguaje que nuestros jóvenes”, responde Constandse al preguntarle por uno de sus mayores retos. 

La UACJ, explica, recibe hoy a estudiantes que desde edades tempranas han convivido intensamente con dispositivos digitales. La Universidad debe comprender esa realidad y encontrar un equilibrio entre las nuevas formas de interacción, la tecnología y la vida universitaria. 

La comunicación con los jóvenes también ha llevado a la Institución fuera de sus campus. A través de los Diálogos con la Juventud, la UACJ acudió a instituciones de educación media superior, para mostrar a los estudiantes un abanico profesional que muchas veces desconocen. 

“Cuando empecé a platicarles de otras oportunidades que hay, como ingeniería biomédica, biotecnología, geociencias o geoinformática –que a veces a lo mejor ni el nombre conocen–, se les abre todo un panorama completo, diferente”. 

Para Constandse, fortalecer la orientación vocacional permitirá que los jóvenes conozcan carreras que también responden a las necesidades económicas, científicas y tecnológicas de la región. 

Investigación que salga de los laboratorios 

La UACJ cuenta con cerca de 400 investigadores vigentes en el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, y durante este año desarrolló 747 proyectos académicos de investigación.  

Sin embargo, para el rector, producir conocimiento no basta: ese conocimiento debe vincularse con los problemas del entorno. 

De ahí surgieron los Proyectos de Investigación con Impacto Social (PIISO), que en su primera se financiaron 20 mediante una bolsa de cuatro millones de pesos. Para el siguiente ejercicio, el monto aumentó a 4.5 millones de pesos y se registraron 36 propuestas. 

Los proyectos han abordado temas de salud, migración, dinámica binacional, vivienda, arquitectura, ingeniería y vegetación adecuada para las condiciones climáticas de Ciudad Juárez, entre otros. 

Una universidad que también se construye 

El crecimiento académico ha ido acompañado de infraestructura. 

Durante los primeros dos años de la administración fueron inaugurados dos edificios en el Instituto de Ingeniería y Tecnología (IIT) y uno más en el ICSA, con espacios para laboratorios, cubículos y aulas. 

En el Instituto de Ciencias Biomédicas se agregó un nivel al estacionamiento, con alrededor de 150 espacios adicionales, y se instalaron 318 paneles solares mediante una inversión superior a cuatro millones de pesos, cuya recuperación se estima en aproximadamente cuatro años, mediante la generación de energía. 

Los siguientes proyectos incluyen los nuevos espacios de convivencia para estudiantes, el reacondicionamiento del Centro Universitario de Convenciones y un nuevo edificio en el ICSA, que contará con aulas, cubículos y sala de juicios orales. 

También, se contempla fortalecer laboratorios, clínicas y talleres mediante mantenimiento, renovación de equipo y actualización tecnológica. 

El desafío de seguir creciendo 

El incremento de matrícula trae consigo otro reto: la contratación de profesores de tiempo completo. 

Constandse reconoce que será uno de los asuntos que deberá enfrentar la Universidad, debido a que el recurso federal que anteriormente apoyaba este tipo de contrataciones ya no se incluye de la misma manera. Por ello, será necesario buscar alternativas con recursos propios o mediante gestiones especiales. 

En este proceso de expansión, el rector destaca particularmente el papel de Ciudad Universitaria. “Yo quiero mucho a Ciudad Universitaria, porque ha sido un proyecto que le ha permitido a la Universidad incrementar la matrícula de manera importante. No hubiéramos podido hacerlo en los institutos sin la presencia de Ciudad Universitaria”. 

Sobre la situación financiera institucional, señala que la UACJ mantiene finanzas sanas gracias a una disciplina construida a lo largo de distintas administraciones. 

“Tenemos una política de austeridad que no se traduce en no gastar dinero; se traduce en ejercer de una manera correcta el uso del recurso, para las funciones sustantivas”. 

“Los estudiantes son nuestros faros” 

Cuando se le pregunta qué papel tienen los alumnos en las decisiones universitarias, Constandse utiliza una de las frases que mejor resume su visión de estos dos años: “Los estudiantes son nuestros faros”. 

Sus opiniones, explica, llegan a través de coordinadores de programa, jefaturas de departamento y direcciones de instituto, y permiten identificar necesidades relacionadas con horarios, grupos, espacios y modalidades educativas. 

Entre las demandas más recurrentes se encuentra, precisamente, una mayor flexibilidad. “Cada vez somos más, cada vez necesitamos diversificar más la oferta educativa”. Por ello conviven clases presenciales, remotas y virtuales, mientras la Universidad intenta responder a una matrícula que busca seguir creciendo. 

“Yo quiero mucho a la Universidad” 

Después de dos años en rectoría, la conversación abandona por un momento los programas, edificios, presupuestos e indicadores. Qué significa hoy ser rector, se le pregunta, y responde: “Yo quiero mucho a la Universidad. Yo aquí estudié. Aquí estudiaron mis hijos. Es una distinción, la máxima distinción que hay para un universitario, ser rector”. 

Constandse reconoce que dirigir una institución con 53 años de historia significa recibir lo construido por generaciones anteriores, continuar proyectos, sembrar otros y, en ocasiones, alcanzar a cosechar resultados. 

“¿Qué me motiva? Seguir aportando un granito de arena para esta gran historia”. En el día a día, asegura, la rectoría pocas veces concede tregua: “Nos faltan horas del día, como dice la canción. Cada día son retos diferentes. En la Universidad cada día es diferente. Pero estoy muy contento, sobre todo por el apoyo del equipo”. 

“Si tuviera que definir estos dos primeros años en una sola palabra, elegiría exitosa”, expresa, aunque inmediatamente desplaza el reconocimiento de su persona hacia quienes lo acompañan: “Es el resultado de un trabajo en equipo. Uno solo no puede; uno no es todólogo. Yo confío mucho en el equipo, que es un equipo muy talentoso”. 

El tercer año: consolidar 

La ruta inmediata apunta hacia la actualización permanente de los planes de estudio, nueva oferta educativa, contratación de profesores de tiempo completo, infraestructura y fortalecimiento de los programas académicos. Pero Constandse vuelve nuevamente al principio: el estudiante. 

“Que aprovechen al máximo su estancia, las instalaciones, los espacios que ofrece de manera gratuita. Invitarlos a sumarse a este proyecto tan bonito que es la vida universitaria”. 

El rector asegura que siempre aparecerán nuevos desafíos y oportunidades, y que, precisamente por ello, la UACJ deberá mantenerse en un proceso permanente de consolidación y mejora. 

Después de dos años, entre el crecimiento de la matrícula, la irrupción de la inteligencia artificial y una universidad que transforma sus espacios y programas, el rector Constandse Cortez mantiene una idea como punto de partida y de llegada: 

“Agradecerles, porque pusieron en manos de la Universidad su proyecto de vida”. Porque detrás de los 40 mil 700 estudiantes hay el mismo número de historias, aspiraciones y futuros por construir, y hacia ellos, dice, debe dirigirse el siguiente tramo del camino. 

 10 vistas,  9 hoy

Comparte este artículo: