El reto de mantener al IIT en la vanguardia

Infraestructura, nuevos programas, vinculación y vida académica rigen el rumbo de este instituto 

Hace un año, el doctor Erwin Adán Martínez Gómez asumió la dirección del Instituto de Ingeniería y Tecnología con más de 6,500 estudiantes, 22 licenciaturas y 13 posgrados. A doce meses de su llegada, hace un balance que combina continuidad, innovación y visión de futuro. 

Desde su perspectiva, la principal diferencia del IIT frente a otros campus de la UACJ radica en el compromiso de mantenerse al día con los avances tecnológicos.  

“Aquí, mantenerse a la vanguardia no es opcional, es una obligación”, explica. Ello implica revisar y actualizar constantemente los planes de estudio, la infraestructura y la capacitación docente, pues lo que hoy es vigente, mañana puede ser obsoleto. 

El director reconoce que la parte humana de la gestión es fundamental; por ello ha mantenido una política de puertas abiertas, tanto con estudiantes como con profesores, no solo en el Campus Norte, sino también en Ciudad Universitaria, Cuauhtémoc y Nuevo Casas Grandes. En estos campus el IIT ofrece programas como Ingeniería en Agronegocios, Diseño y Automatización de Maquinaria Agrícola, Mecatrónica, Industrial, Software, Sistemas Computacionales y Sistemas Automotrices. 

En lo académico, el balance es positivo: el Instituto cuenta con una planta docente sólida y capacitada, que le ha permitido fortalecer procesos de actualización de programas, evaluaciones y acreditaciones, además de impulsar el crecimiento de profesores en el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) y el Programa para el Desarrollo Profesional Docente (Prodep). Martínez destaca que ya se observan frutos en materia de transferencia de tecnología, a través de patentes y nuevos productos. 

Las novedades en la oferta educativa también son relevantes con dos maestrías, una en Ciberseguridad y otra en Inteligencia Artificial, mientras que en enero de 2026 arrancará la nueva Licenciatura en Sistemas Electrónicos Inteligentes, todas diseñadas para responder a las demandas del mercado y la industria. 

El fortalecimiento del IIT también se refleja en su infraestructura; está en construcción un edificio de dos niveles: en la planta baja estarán los laboratorios de Ingeniería Civil y Ambiental, y en la planta alta, las aulas de clases.  

Aquí también se proyecta un jardín o área de esparcimiento, pensada para la convivencia y relajación de los estudiantes. Para Martínez, estos espacios no solo enriquecen la formación académica, sino también la vida cotidiana dentro del campus. 

Paralelamente, el edificio J2, que se inaugurará a finales de este año, se especializará en electromovilidad, semiconductores y manufactura avanzada. Este espacio contará con laboratorios, salas de capacitación, cubículos para investigadores, un auditorio y una sala de juntas. 

En Ciudad Universitaria, el avance incluye un laboratorio completo de física. 

La vinculación con la industria es otro pilar; a la planta de la empresa Flex, por ejemplo, cada cuatrimestre el IIT envía profesores a impartir los programas de Ingeniería Industrial y Mecatrónica en un espacio conocido como “Aula UACJ”. Además, las industrias colaboran en la actualización de planes de estudio, aportando una visión práctica respecto hacia dónde se dirige la ingeniería en la frontera. 

El ambiente académico y estudiantil es descrito por el director como cordial y dinámico. El IIT es un campus con vida desde las siete de la mañana hasta las diez de la noche. La madurez de su matrícula, compuesta en un 80 % por estudiantes que ya trabajan o son padres de familia, genera una comunidad estable y comprometida. 

Al hacer un balance de prioridades, Martínez subraya la revisión y acreditación de programas como uno de los mayores pendientes, pues mantener la calidad educativa es una tarea constante. Sin embargo, también celebra los logros: “los dos edificios nuevos y el equipamiento que traen, junto con los programas en Ciberseguridad, Inteligencia Artificial y Sistemas Electrónicos Inteligentes, nos posicionan nuevamente en la punta del conocimiento de la ingeniería y la ciencia”. 

A nivel personal, el director asegura que este año le ha permitido dar continuidad a compromisos adquiridos por administraciones anteriores, al tiempo que empieza a imprimir un estilo propio de gestión. “Es apenas un año, pero con el tiempo se irán consolidando los rasgos de este trabajo”. 

Más allá de su papel administrativo, el doctor Martínez mantiene su faceta docente: imparte clases en la Ingeniería en Manufactura y en el Doctorado en Tecnología. Esa doble labor refleja la esencia del IIT: un instituto en expansión, que no pierde el contacto con su comunidad y que se reafirma como un espacio donde la ingeniería no solo se estudia, sino que se vive y se transforma todos los días. 

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