Estudiantes del preescolar Sewa Sewarame y de la Primaria Indígena Adelina Romero Fontes recibieron mochilas y útiles escolares por parte de la UACJ
A través de la Dirección General de Vinculación, Intercambio y Responsabilidad Social, de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), se entregaron 70 paquetes de útiles escolares y mochilas a niñas y niños del preescolar Sewa Sewarame (Flor Floreciente) y de la Escuela Primaria Indígena Adelina Romero Fontes. Ambas escuelas están ubicadas en la colonia Tarahumara, en Ciudad Juárez, al pie de la Sierra de Juárez.
El acto reunió a autoridades universitarias, docentes y representantes de la comunidad rarámuri. Aunque la entrega representó un alivio económico inmediato para docenas de familias, el mensaje central que dejaron los participantes fue la necesidad de que el vínculo entre la Universidad y la comunidad se convierta en un acompañamiento sostenido, y no solo en una intervención aislada.
El gobernador de la comunidad tarahumara, Juan José Flores Palma, expresó lo siguiente: “Me da mucho gusto esta actividad, sobre todo por las niñas y niños, porque están recibiendo mochilas nuevas y útiles escolares que les servirán para el próximo ciclo escolar, y ayudarán a sus familias”.
Una primera vez para la comunidad
Flores Palma, quien lleva dos años como gobernador de la colonia, señaló que es la primera vez que recibe un apoyo de este tipo en representación de su comunidad. Además de agradecer a la UACJ, pidió que futuras visitas incluyan convivencia directa con los menores beneficiados, así como alimentos no perecederos.
“Les agradezco mucho y les pido que sigan apoyándonos en el futuro, si tienen la oportunidad. También, sería muy bonito que visitaran a los niños que reciben estos apoyos”, expresó el líder rarámuri.

Apoyo inmediato y motivación de largo plazo
El doctor Daniel Alberto Constandse Cortez, rector de la UACJ, explicó que esta actividad forma parte de una campaña impulsada por la Dirección General de Vinculación y Responsabilidad Social, apoyada por estudiantes de su proyecto de servicio social, quienes colaboraron en la recolección de materiales escolares.
El rector estuvo acompañado por el doctor Salvador David Nava Martínez, secretario General; la maestra Kathya Yazmín Sánchez Pérez, directora General de Vinculación, Intercambio y Responsabilidad Social; y por el maestro Arturo Herrera Robles, subdirector de Responsabilidad Social Universitaria.
El doctor Constandse expresó: “Buscamos apoyar a los estudiantes en su próximo ciclo escolar, pero también motivarlos para que continúen estudiando. Hoy están en la primaria; queremos que sigan avanzando y, en un futuro, lleguen a la Universidad”.
El rector confirmó que es la primera vez que la UACJ realiza esta actividad en una comunidad como la colonia Tarahumara, y abrió la posibilidad de replicar proyectos similares en zonas cercanas a la Sierra Tarahumara y en el entorno del Campus Cuauhtémoc, aunque aclaró que ello requeriría la coordinación con autoridades de ese campus.
Una matrícula de 150 alumnos y expectativas de continuidad
El profesor Misael Bustillos Ríos, director de la Escuela Primaria Indígena Adelina Romero Fontes, informó que el plantel atiende actualmente a 150 estudiantes de primero a sexto grado. Consideró que las mochilas y útiles representan un incentivo concreto para la permanencia escolar y subrayó que muchos alumnos expresan interés en continuar estudios de nivel medio superior y superior.
“Este apoyo contribuye a fortalecer y motivar a los alumnos en su proceso educativo, por lo que representa algo muy significativo para toda nuestra comunidad escolar”.
Más allá del agradecimiento institucional, Bustillos planteó una expectativa concreta: que la relación entre la UACJ y la Escuela Adelina Romero evolucione hacia proyectos y actividades conjuntas permanentes.
“Esperamos que esta colaboración no se quede solamente en esta ocasión, sino que continúe fortaleciéndose la relación entre la UACJ y nuestra escuela”.
La colonia Tarahumara se fundó hace 29 años, aproximadamente, y quedó asentada en las faldas de la Sierra de Juárez, donde aún conserva su identidad comunitaria, marcada por la presencia rarámuri.
En ese contexto, la jornada universitaria tuvo un valor simbólico evidente, al acercar una institución de educación superior a niñas y niños que apenas inician su trayectoria escolar, colocando sobre la mesa el tema de la continuidad educativa, el acceso a la educación superior, y el acompañamiento a comunidades históricamente vulnerables.
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