Estudiantes de ingeniería exploran el futuro aeroespacial en Brasil

Los universitarios participaron en la primera estancia académica de colaboración con la Universidad Federal de Santa María, en Río Grande del Sur, Brasil. 

La pasión por el cielo puede nacer de muchas formas: de un libro, de una clase, de un sueño infantil. Para César Román Rubio Valles, comenzó con el rugido de los motores que escuchaba desde su casa, ubicada junto al aeropuerto de Ciudad Juárez. Le bastaba asomarse para ver despegar y aterrizar aeronaves enormes, máquinas capaces de elevarse con una elegancia que, a él, desde niño, le parecía casi un acto de magia. 

“Siempre se me hizo algo muy impresionante, muy increíble —recuerda el estudiante de Ingeniería Aeronáutica—. De ahí nació mi gusto por la aeronáutica”. 

Hoy, ese niño ya no mira los aviones desde la banqueta, sino que recientemente viajó a Brasil para entender cómo se diseñan, cómo se validan y cómo se perfeccionan. Él y otros cuatro estudiantes de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (tres de Ingeniería Aeronáutica y uno de Mecatrónica) vivieron una semana de formación en el sur de Brasil, uno de los territorios más avanzados de América Latina en la construcción y diseño aeroespacial. 

Entre ellos fue también Gibrán Antonio Yáñez Juárez, estudiante de 9.º semestre de Ingeniería Aeronáutica, quien formó parte del equipo que representó a la UACJ en la primera estancia de colaboración con la Universidad Federal de Santa María (UFSM), ubicada en Río Grande del Sur, Brasil. 

Esta visita es el primer fruto de un convenio de investigación firmado entre ambas instituciones, impulsado por el área de Internacionalización de la UACJ y el Programa de Intercambio Académico Latinoamericano (PILA). Así lo explicó el doctor Arturo Paz Pérez, profesor investigador del departamento de Ingeniería Industrial y Manufactura, quien ha estado acompañando durante el proceso. 

Aunque la estancia duró solo cinco días, el itinerario fue intenso y profundamente formativo. 

“Vamos una semana —dijo Gibrán Antonio—. Sería como un preview de lo que podríamos volver a hacer en un futuro cercano. Si no nosotros, (porque ya estamos por egresar), las nuevas generaciones podrán seguir desarrollando estos proyectos”. 

Durante lunes y martes trabajaron con el equipo Aero Design, responsable de fabricar prototipos y aeronaves a escala. Después, visitaron los hangares de la Fuerza Aérea Brasileña, con quienes la UFSM mantiene una sólida alianza.  

Santa María alberga la tercera base militar más grande de Brasil, un espacio donde se desarrollan proyectos avanzados de vehículos no tripulados y tecnologías emergentes. Además, los estudiantes tomaron cursos cortos sobre métodos de elemento finito, dinámica de fluidos computacional (CFD), dinámica de vuelo y más. 

“Son clases que complementan la internacionalización”, explicó Gibrán. 

 Sus expectativas fueron altas, en especial porque Brasil es hogar de Embraer, una de las empresas aeronáuticas más importantes del mundo. “Para mí, es bastante gratificante tener acercamiento con personas que desarrollan aeronaves funcionales; creo que nos puede aportar muchísimo”, aseguró. 

Por su parte, el doctor Paz Pérez subrayó por qué este tipo de movilidad es crucial para la formación universitaria: “es importante para compartir experiencias, tanto académicas como culturales. Vemos cómo planean, cómo desarrollan, cómo enseñan, cómo lideran equipos. Ese intercambio de perspectivas y de investigación es lo que realmente estamos buscando”. 

Mientras los estudiantes mexicanos viajaban a Brasil, la UACJ también recibió —de forma virtual— a alumnos brasileños, quienes participaron en un congreso académico. El intercambio se construye en ambas direcciones. 

Las aeronaves no tripuladas: el futuro ya llegó 

El grupo trabaja actualmente en un proyecto de drones agrícolas, enfocado en zonas de difícil acceso en Chihuahua. El doctor Paz Pérez explica la relevancia de esta tecnología: 

“La tendencia actual es que todo sea autónomo. Para que una aeronave sea totalmente autónoma se requiere entender su dinámica, los principios de control, su comportamiento. Eso es lo que estamos desarrollando”. 

Esta visión conecta con los sueños personales de quienes forman el equipo, como lo explica Axel Román Rodarte Torres: 

“Siempre me han gustado las aeronaves, desde pequeño. Vivir este tipo de experiencias agrega mucho valor a mi decisión de estudiar Ingeniería Aeronáutica. Jamás pensé tener este acercamiento con una industria tan grande y avanzada”. 

Por su parte, Gibrán, originario de Parral, agrega que su inspiración también tiene raíces agrícolas: “como parte de la materia Diseño de Aeronaves, pensamos en aplicaciones reales. En Parral y comunidades cercanas hay muchos campos agrícolas. Nuestro proyecto busca llegar a agricultores chihuahuenses que viven en zonas de difícil acceso”. 

César, por su parte, sueña ya con emprender: “me gustaría crear una compañía dedicada a fabricar aeronaves: diseño, manufactura y todo lo que implica desarrollar un vehículo aéreo no tripulado”. Actualmente el proyecto se encuentra en etapa de prototipo: las alas, el fuselaje, el empenaje y el sistema de carga y descarga ya están listos; sin embargo, el sistema de riego aún se encuentra en desarrollo. 

Detrás de cada cuaderno lleno de fórmulas, detrás de cada maqueta y cada cálculo de vuelo, hay historias sencillas que empezaron mirando hacia arriba, historias de niñas y niños que se enamoraron del cielo. Hoy, esos niños ya viajaron a Brasil. 

Viajaron representando a su universidad, a sus familias, a su ciudad y a una región que también sueña con construir aeronaves. 

Viajaron con la certeza de que esa semana abrió caminos que aún no existían. Viajaron con la convicción de que el conocimiento se comparte, se multiplica y vuelve a casa convertido en alas nuevas. 

El jueves 20 de noviembre de 2025 viajaron a Brasil, y con ellos despegó también una nueva etapa para la ingeniería en la UACJ. 

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